sábado, 13 de febrero de 2010

LOS ACTOS DE HABLA.

En nuestra vida cotidiana realizamos gran cantidad de actos. En muchos de de ellos utilizamos el lenguaje para: saludar, agradecer, preguntar, hacer peti­ciones, etc. También realizar acciones que no involucran al lenguaje, como co­mer, caminar, trabajar…
Los actos de habla son acciones que pueden hacerse con el lenguaje. "Decir algo' es realizar algún tipo de acción. Sea el caso:
Santiago: —Pero si hoy es viernes, el día sin hombres fue uno solo, Mar­tín... necesitas remozarte, hombre..., relacionarte con personas del sexo opuesto.
Martín: —Es que hace diez años no salgo con una mujer. Yo no entiendo a la hembra del siglo XXI. Como puede describirse lo que Santiago y Martín hacen cuando enuncian esas frases?
En la conversación entre los personajes se producen diferentes actos: SE AFIRMA algo: hoy es viernes, el día sin hombres fue uno solo, Martín.
Es que hace diez años no salgo con una mujer. Yo no entiendo a la hembra del siglo XXI.
SE DA UN CONSEJO: necesitas remozarte, hombre..., relacionarte con perso­nas del sexo opuesto.
Ahora bien, cuando los hablantes producimos cualquier frase, realizamos dos actos: Emitimos unas palabras estructuradas en una frase; decimos algo; y con nuestro "decir" realizamos algún acto: afirmar, preguntar, aconsejar, ordenar…
Desde la perspectiva de los actos de habla, el lenguaje es una actividad, como un juego en el que los participantes realizan acciones conformes con ciertas reglas. Cuando se pregunta algo, la regla es que el otro responda; cuando se pide, la regla es que el destinatario realice el acto pedido.
TIPOS DE ACTOS
Existen diferentes tipos de actos; según la intención comunicativa del hablante los actos de habla pueden ser:
Ø ASERTIVOS: el propósito es informar acerca de un hecho; los verbos que se utilizan en estos actos son aseverar, afirmar, enunciar. V.g. Santiago: —A las mujeres de hoy les gusta el hombre que hace ejerci­cios, el que hace deportes de alto riesgo, no aceptan los débiles...
Ø INTERROGATIVOS: el propósito es obtener información. Son los actos donde el hablante hace preguntas. v.g.: Martín: ¿Pero esta revista es sólo para hombres?
Ø DIRECTIVOS: el propósito es conseguir que el receptor realice una acción. V.g. Martín: —Bueno, móntate.
Ø EXPRESIVOS: manifiestan el estado de ánimo del emisor. También corres­ponden a actitudes y comportamientos sociales. Por medio de estos se felicita, se dan las gracias, se saluda v.g. ¡Perdóname
Ø COMPROMISORIOS: el propósito es comprometer al hablante a adoptar alguna conducta o a realizar algún acto. V.g. juramentos y compromisos.
Ø ACTOS DE HABLA INDIRECTOS: Por medio de estos actos, los ha­blantes dicen algo diferente de lo que quieren expresar. Muchas ve­ces, se utilizan por cortesía. Por ejemplo: ¿Podemos salir? En este acto, el emisor no busca pe­dir información, está haciendo una petición. Por norma social, se prefiere hacer pedidos de esta forma antes que con una frase imperativa de esta manera, no se ejerce autori­dad sobre el destinatario.
TRABAJO: Identifica qué acción comunicativa se busca con cada una de las siguientes frases. enfatizando si son ac­tos directos o indirectos:
Ø Vamos a sacar el proceso de paz adelante!
Ø ¿Podrían cerrar la boca?
Ø ¡No se come en clase!
Ø Prohibido fumar.
Ø ¿Me llamas más tarde?
Ø El país está enfrentando la crisis más grave de su historia.
Ø Yo no saldría con esta lluvia.
Ø ¿Podría recogerme a las tres?
Ø Vas a estar mejor si te acuestas.

LA PRAGMATICA

Es el estudio de la actuación lingüística, es decir, del uso que los hablantes hacemos de la lengua y los efectos que este uso produce en las demás personas que participan de la comunicación. El uso de la lengua está determinado por la situación o el contexto en el que se produce la comunicación. Por ejemplo, el uso de los pronombres personales es un ejemplo de cómo la situación social condiciona el uso de una u otra forma pronominal:

Existen muchas formas sociales que condicionan la manera de hablar; por lo general, damos las gracias cuando nos ofrecen algo; saludamos al entrar en un sitio o al encontrarnos con otras personas; utilizamos "por favor" cuando hacemos un pedido y, por cortesía, cuando necesitamos pedir algo no recurrimos a una frase imperativa, sino a una en forma de pregunta, sea el caso: Cierra la puerta! ¿Puedes cerrar la puerta? En el primero se realiza un pedido en un tono imperativo; la expresión es im­positiva y supone que uno de los participantes está en una posición de supe­rioridad respecto al otro, que es un subordinado. Por cortesía con el destinatario, se prefiere el pedido en forma de pregunta Aunque la intención de la persona que realiza el acto no es la de preguntar sino de hacer una petición, realizarlo de esta forma es ubicarse en una posición de igualdad respecto al otro.
Algunas convenciones se aprenden a temprana edad; cada sociedad tiene sus convencionalismos y sus reglas de cortesía. En la sociedad colombiana, se utilizan fórmulas de cortesía que en otros países del continente no se utilizan. Por ejemplo: a la orden (la persona se pone a disposición de otra); tenga la bon­dad (para hacer una petición). Este tipo de formalismos también se utilizan en el lenguaje escrito y en el lenguaje no verbal. Los gestos también están regulados por la situación; hay gestos que pueden hacerse en público; otros que se admiten sólo en privado.
Pragmática del texto: La pragmática también se ocupa de los textos. Estudia las relaciones entre los textos, los usuarios y la situación comunicativa. Para este estudio interesan los propósitos que tiene un autor con su texto, los lectores a quienes se dirige, los conocimientos que se deben dar para que el lector comprenda el texto y las estrategias que se deben utilizar para que la comunicación sea exitosa.

ESTRUCTURA DEL TEXTO: LA COHESIÓN

LECTURA DE ENTRADA: CUALQUIER PARECIDO
Dicen los cronistas que cuando los españoles llegaron a las cos­tas de Colombia creyeron haber en­contrado el paraíso. Lo mismo (3) pen­saron millones de televidentes cuando vieron las primeras imágenes de las islas panameñas donde los participantes del programa de televi­sión Expedición Robinson iban a con­vivir y realizar sus pruebas.(1) Sin em­bargo, tal como sucedió en el actual territorio de Colombia, la idea del paraíso muy pronto le dio paso a otra (4) menos romántica. Intrigas, compo­nendas, pactos secretos y trampas en medio de aguaceros inclementes y nubes de mosquitos han sido el día a día de los protagonistas del progra­ma. (...)
Expedición Robinson cada vez se pare­ce menos a Robinson Crusoe y cada vez más a Colombia. Para comenzar, a lo largo del programa han sido eli­minados los que más recuerdan a Robinson Crusoe y, de paso, al este­reotipo del colombiano bueno que ilustra los comerciales instituciona­les de empresas que creen en lo nuestro: "Madrugador, emprendedor, trabajador, echado pa'lante, recursivo, generoso, solidario". En Expedición Robinson, como en Colombia, las co­sas no son como suelen ser. Al cierre de esa edición, y tras la insólita eliminación de Mauricio, sólo queda una aplastante mayoría de marrulle­ros, aprovechados, paranadas, vagos, los que pasan de agache y saben pes­car en río revuelto (...)
Colombia en miniatura
Si la misión de quienes escogieron a los concursantes era lograr una re­presentación cabal de Colombia y su historia reciente, hay que felicitar­los. Hicieron su trabajo de maravi­lla. Veamos por qué.
Al comienzo, como en los cuentos de hadas (y los textos de historia pa­tria) había dos tribus. Los atchas y los ukups, que parecían tan nobles, sólidas y consolidadas como el Parti­do Conservador de Caro y Núñez y el liberalismo de Olaya Herrera, Ló­pez Pumarejo y Santos. Es más: en aquellos primeros dos o tres capítu­los se podía creer en las institucio­nes, es decir, en el consejo de la tri­bu, en el que unos "repúblicos ungidos por la providencia para detentar los más altos designios de la patria y en' centrar una luz detrás del túnel" se en­cargaban de expulsar de la isla a quienes eran inferiores a sus respon­sabilidades (...)
Luego, la mecánica del concurso de­terminó que las dos tribus se convir­tieran en una sola.
Vaya, vaya... lo mismo le pasó a Co­lombia durante el Frente Nacional. Los partidos se acabaron, las ideolo­gías se diluyeron y, tanto en Expedí' don Robinson como en Colombia, comenzó la rapiña desvergonzada, la milimetría, la operación avispa, la manguala y el contubernio. Las ma­las lenguas hablaban de un grupo de Robinson que se había puesto de acuerdo para repartirse entre unos pocos el premio único de 200 millo­nes de pesos y sacar de la isla a los que no formaran parte de esa rosca.
Hay que ver las razones que esgri­mieron para sacar a Mauricio, el ar­quitecto que les construyó cambu­ches decentes, el que madrugaba para prender el fuego. Dijo Annie: "Te queremos mucho, hemos aprendido mucho, pero ya cumpliste un ciclo con nosotros"...(2) Y Rafa, como buen polí­tico de la Costa —de esos que piden la palabra en los debates televisados para que los vean en su región—, habló mucho pero no dijo nada y no se supo por qué razón debían sacar a Mauricio.
Cuando lo expulsaron de la isla, Mauricio dijo a manera de conclu­sión y moraleja: "Esto me confirma lo que siempre he pensado. Al final sólo va a quedar una sopa de desperdicios". Eduardo Arias, en revista Semana, Bogotá, No. 1021, noviembre de 2001.
v Para que un mensaje pueda ser comprendido, debe estar estructurado, es de­cir, debe organizar sus elementos en forma de texto. El texto no es la suma de oraciones aisladas, sino un conjunto de oraciones relacionadas entre sí. Estas relaciones son las que constituyen la estructura textual y organizan el men­saje como un todo comprensible. El texto tiene una extensión variable y puede estar conformado por una oración, un párrafo o más de un párrafo, ej. un texto puede ser una oración: Más que un concurso de sobrevivencia, Expedición Robinson es una parodia de Colombia. Un texto también puede ser todo un artículo, como el de Eduardo Aras.

La característica esencial de un texto no es su extensión sino la textualidad, la cual hace que el texto lo sea; esa textualidad se da gracias a dos elementos la coherencia y la cohesión.
LA COHESIÓN: Establece relaciones particulares entre las oraciones y el léxico (palabras), por tal motivo se diferencian dos clases de cohesión: Gramatical
Sea por ejemplo en el fragmento (1), la relación entre la primera y la segunda oración se da por el elemento lo mismo, que hace referencia al contenido enunciado en la prime­ra: la idea de haber encontrado el paraíso.
LOS ELEMENTOS COHESIVOS: Existen varias clases de elementos cohesivos, para el efecto solo veremos por ahora el referencia.
En la lengua, existen elementos que no tienen un significado propio, para ser interpretados se necesita de otro elemento que se encuentra en el texto o fue­ra de él; sea el caso por ejemplo: En el fragmento (2), el pronombre personal te tiene como referencia a Mauri­cio y sólo podemos comprender a quién se refiere si volvemos a la oración anterior. El pronombre es el elemento que permite la relación entre la primera oración y la segunda.
La referencia puede ser de dos tipos: la intratextual (interior al texto, como el caso del ejemplo) y la extratextual (exterior al texto). Pero para la cohe­sión sólo interesan las referencias intratextuales.
LA REFERENCIA INTRATEXTUAL: Entre los tipos de referencia intratextual, se puede mencionar la personal (ex­presada en pronombres personales y posesivos); la demostrativa (pronom­bres demostrativos y el artículo definido) y la comparativa (representada en verbos comparativos y adjetivos). La referencia intratextual puede ser anafórica, cuando se refiere a algo que se enunció con anterioridad en el texto, o catafórica, cuando se refiere a algo que se mencionará posteriormente en el texto. Sea el caso por ejemplo (3) la relación entre la primera y la segunda oración se da en la expresión lo mismo (comparativo) y el sentido está en la idea del paraíso presente en la oración anterior (referencia anafórica). En el caso (4) el sentido de otra se aclara en la oración que le sucede: intrigas, componendas… (referencia catafórica).REFERENCIA PERSONAL: Constituida por los pronombres personales y posesivos; eje. TE


REFERENCIA DEMOSTRATIVA: Constituida por los determinantes y adverbios demostrativos, mediante ellos el hablante señala y localiza el referente; eje. Expedición Robinson se grabó en una isla de Panamá. Allí vivieron los concursantes 45 días. Los demostrativos establecen este tipo de cohesión, ellos son: este (a), estos (as), ese (a), esos (as), aquel, aquello (a), y los adverbios aquí, ahora, allí…
REFERENCIA COMPARATIVA: Expresa relaciones de igualdad, semejanza o diferencia; se manifiesta a través de adjetivos y adverbios. Eje. Luego, la mecánica del concurso de­terminó que las dos tribus se convir­tieran en una sola. Vaya, vaya... lo mismo le pasó a Co­lombia durante el Frente Nacional. (igualdad).
LA COHERENCIA, a diferencia de la cohesión, no es la relación superficial entre las oraciones sino que ella organiza la información semántica del texto (significado), actúa en un nivel más profundo (supratextual). Es la forma como se organizan los conte­nidos del texto en función de un tema general. Por ejemplo: el tema general del texto es el programa Expedición Robinson, el cual se organiza, a través de comparaciones, con temas secundarios como la política o la historia de Colombia. Por medio de la coherencia el lector reconoce el tema y la estructura de un texto; mediante ella se determina la macroestructura y la superestructura.
MACROESTRUCTURA: Es el mecanismo mediante el cual se organiza la información de un texto a través del establecimiento de relaciones jerárquicas. Es la información global que quiere transmitirse y se integra por el tema de las oraciones relacionadas entre sí (subtemas); en las oraciones temáticas se relacionan conceptos o ideas que se tienen acerca del evento que se desarrolla (palabras claves). Sea el caso:

LA SUPERESTRUCTURA: Caracteriza el tipo de texto independientemente de su contenido. Es el esquema al que el texto se adapta, al igual que la macroestructura es una estructura global, es decir, no se da con relación a oraciones o secuencias aisladas sino con el texto total. La diferencia se da en que la macroestructura es semántica (organización conceptual del tema) y la superestructura es el esqueleto (esquema, forma del texto). Existen textos convencionalizados, fáciles de identificar la superestructura, mientras que en otros no es fácil determinarla (fábula, la historia se cierra con una moraleja).
La superestructura determina si el texto es narrativo, argumentativo o expositivo. (Eje. Superestructura texto periodístico).


ESTRUCTURA ARGUMENTATIVA DEL TEXTO; LA JIJAD CRISTIANA

Lo peor que podría pasar es que todo se nos convierta en una Ji­jad, en una guerra santa. O, lo que es lo mismo, en una Cruzada, como al­canzó a decir Bush en una expresión bastante torpe para el presidente de un país que hunde sus raíces cultura­les en el concepto ilustrado de la to­lerancia religiosa. Ojalá el conflicto que seguirá al terrorismo demencial no nos sea presentado como una lu­cha entre el bien y el mal, o como la guerra entre la luz y las tinieblas. No cabe duda de que el terrorismo es un mal, de que el millonario Bin Laden es un personaje siniestro, o de que el régimen Talibán (cuya primera víc­tima es el pueblo afgano) es una te­nebrosa teocracia. Pero también hay talibanes cristianos dentro de Esta­dos Unidos y sería gravísimo que en estos momentos de rabia y dolor fue­ran ellos los que orientaran la políti­ca de la gran potencia.
Entre quienes apoyaron a Bush para ganar la presidencia hay, por ejem­plo, un par de famosos telepredica­dores de la derecha cristiana: Pat Robertson y Jerry Falwell. Dijo Ro-bertson en el Canal Cristiano: "Los abortistas tienen que cargar con par­te de la culpa en esto, porque nadie puede burlarse de Dios". Y Falwell, el líder de la Mayoría Moral, aumen­tó la dosis: "Yo culpo a los paganos, a los abortistas, a las feministas, a los gays y a las lesbianas... los señalo en la cara y les digo: ustedes ayudaron a que esto pasara". Los niveles de de­mencia de la derecha norteamerica­na van más allá de los delirios de es­tos personajes. Al día siguiente de la tragedia, un periódico de Carolina del Sur publicó la siguiente propues­ta bélica en un editorial: "Cuando ellos nos golpearon con Pearl Har-bor, nosotros respondimos con Hi­roshima".
Hay cavernas tenebrosas, como se puede ver, también en el bando de los "buenos". Lo cual no nos lleva a pensar como los talibanes de izquier­da (que abundan en todo el mundo), quienes en estos días han celebrado
La barbarie de las torres gemelas como si calcinar a seis mil personas de todo el planeta fuera algo que Estados Unidos se merecía. Los talibanes de izquierda también han emprendido una guerra santa en la que los infieles a combatir se llaman americanos. Es necesario encontrar por fuera del coro extremista de los fanáticos de todos los cuños, un camino moderado que permita perseguir y castigar a los terroristas, sin caer en masacres vengativas que solamente alimentarían un sentimiento antioccidental, el cual a su vez sería como gasolina sobre las llamas del terrorismo
Donde gobiernan los clérigos, reina el fanatismo y se incuba el terrorismo. En un país intolerante, los telepredicadores gringos serían hoy terroristas capaces de emprender una Jijad cristiana. En un país abierto y tolerante (como lo ha sido hasta ahora Estados Unidos, al menos por dentro), estos telepredicadores no son otra cosa que figuras insoportables que hay que soportar.

Héctor Abad Faciolince en revista Cambio, No. 431 2001

EL BARROCO ESPAÑOL

El Barroco es el periodo que sucedió al renacimiento, entre finales del siglo XVI y finales del siglo XVII, impregnó todas las manifestaciones culturales y artísticas europeas y se extendió también a los países hispanoamericanos. La palabra barroco tuvo originalmente un sentido peyorativo, ligado con la extravagancia y la exageración, que aún se mantiene en ciertos tópicos del lenguaje no especializado. Se dice que el término deriva del portugués barroco (castellano barrueco), que significa ‘perla irregular’. También suele relacionarse con baroco, nombre que recibe una figura del silogismo. El barroco expresa la conciencia de una crisis, visible en los agudos contrastes sociales, el hambre, la guerra, la miseria. Suele establecerse una distinción entre el barroco de los países protestantes y el de los países católicos (barroco de la Contrarreforma).
En el caso de España, aunque sin perder de vista el contexto europeo, José Antonio Maravall ha enumerado una serie de asuntos y tópicos literarios que definen una imagen del mundo y del hombre: la locura del mundo; la melancolía, la sensación de inestabilidad de los hombres y la fugacidad de las cosas; la revitalización del tópico del mundo al revés y la figura del gracioso en el teatro español como uno de sus representantes; el mundo como laberinto, como gran plaza o mesón; la concordia de los opuestos; el mundo como guerra y el hombre lobo del hombre.
Desde el punto de vista estético, sobresalen la búsqueda de la novedad y de la sorpresa; el gusto por la dificultad, vinculada con la idea de que si nada es estable, todo debe ser descifrado; la tendencia al artificio y al ingenio; la noción de que en lo inacabado reside el supremo ideal de una obra artística. La búsqueda de la novedad y de lo extraño explica la admiración del barroco por pintores flamencos como El Bosco, Arcimboldo y Brueghel el Viejo: así lo demuestran, entre otros textos, los Sueños del escritor español Francisco de Quevedo.
Entre los autores del barroco hispanoamericano, destacaron (el Inca) Garcilaso de la Vega (1539-1616) en Perú; Sor Juana Inés de la Cruz, sobre todo por su Primero Sueño (de clara influencia gongorina por su audacia formal) y El divino Narciso (cuyo antecedente es Eco y Narciso, del dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca), y Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, autor de una Historia chichimeca y traductor de poesía náhuatl en México; Martín del Barco Centenera (La Argentina y Conquista del Río de la Plata), extremeño que vivió más de veinte años en América; Pedro de Oña y Arauco domado en Chile; el canario Silvestre de Balboa y Espejo de paciencia en Cuba, y Hernando Domínguez Camargo, a quien el poeta Gerardo Diego cita en su Antología poética en honor de Góngora, y que vivió en Colombia.
CULTERANISMO Y CONCEPTISMO La retórica barroca puede sintetizarse en la coexistencia de dos corrientes: el conceptismo y el culteranismo. Aunque generalmente suele afirmarse que se trata de dos estilos opuestos, lo cierto es que los dos buscan la complicación formal. El culteranismo intensifica los elementos sensoriales preocupado por el preciosismo y la artificiosidad formal a través de la metáfora, la adjetivación, el hipérbaton forzado o los efectos rítmicos y musicales del lenguaje; a esta tendencia pertenecen Luis de Góngora y Pedro Soto de Rojas. La crítica señala como ejemplo más significativo del culteranismo la Fábula de Polifemo y Galatea de Góngora, en cuya primera estrofa aparecen todos los procedimientos culteranos:
El conceptismo debe su nombre a los Conceptos espirituales (1600-1612) de Alonso de Ledesma. Su juego formal se basa en la condensación expresiva y para ello se sirve de la polisemia, las elipsis, las oposiciones de contrarios o antítesis, las paradojas, todo lo que exija una agudeza conceptual y cuenta entre sus principales representantes a Francisco de Quevedo, Luis Vélez de Guevara y su El diablo cojuelo, la prosa de tipo moralista y satírico de Baltasar Gracián y autores de empresas o emblemas como Diego de Saavedra Fajardo (1584-1648). En teatro, sobresale Pedro Calderón de la Barca, especialmente por La vida es sueño y El gran teatro del mundo, donde se entrelazan concepto y juego verbal. El tema del sueño y la duda sobre los límites entre apariencia y realidad permiten aproximar a Calderón con el dramaturgo inglés William Shakespeare. El conceptismo valora laconismo, por eso, a veces, se ha confundido con claridad estilística y precisión, algo de lo que carece por completo, como puede verse en la frase de Gracián característica de este estilo: “Lo bueno si breve, dos veces bueno”, que como se ve es ingeniosa pero ni precisa ni clara.
TRABAJO: Elabora un ensayo en el que se exalten las características, diferencias y similitudes del Barroco.

sábado, 30 de enero de 2010

EL RENACIMIENTO Y EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL

RENACIMIENTO EUROPEO: Movimiento filosófico, literario y artístico que se inicia en Italia entre los siglos XIV y XV, como reacción contra el exagerado teocentrismo. Características se fundamentan en la entrada de los árabes a Europa dando a conocer textos y cultura desconocida y prohibida por la jerarquía eclesiástica de la Europa medieval. Renacimiento y humanismo, volver a nacer. El hombre vuelve los ojos hacia sí mismo; se da un cambio socio-económico, cultural y político impulsado por la burguesía que se oponía al teocentrismo estático de una sociedad feudal; se propone una visión antropocéntrica (giro copernicano), se tiene una actitud más positiva frente a la vida dejando de lado el pesimismo y el fatalismo teocéntrico; se da inicio al mundo de la ciencia y la tecnología, se redescubre un mundo nuevo, ocultado por el oscurantismo epistemológico de la iglesia.
Con el renacimiento decae el feudalismo y las grandes monarquías, surgiendo los nuevos estados o naciones (Inglaterra, Francia, Italia…) Se inicia una competencia imperialista (poder económico); sobreviene los grandes descubrimientos geográficos y científicos, el arte inaugura una actitud neo pagana sin olvidar el pensamiento judío-cristiano. La filosofía se libera de la teología, se revive la mitología grecolatina, se restauran los valores clásicos (gustos por las formas equilibradas y armónicas –simetría, orden, cosmos-; Todo se somete a la luz de la razón, se exalta la belleza en la escultura, se implementan desnudos en pintura, surgen personajes como: Botticelli, Rafael, Miguel Ángel, Leonardo y se gestan las grandes reformas en la Iglesia: Lutero en Alemania y Erasmo de Rotterdan en Holanda.
RENACIMIENTO ESPAÑOL: El renacimineto español es totalmente diferente al del resto de Europa, priemro que todo se inicia de forma tardía en los siglos XVI y XVII y coincide con el barroco o siglo de oro español. Se inició bajo el reinado de los reyes católicos CARLOS V (1517-1556), y FELIPE II (1556-1598); durante este periodo España se establece como imperio por su número de colonias, se consagra el absolutismo real y se jerarquiza la aristocracia. El poder es compartido por la iglesia y la monarquía, y entre los dos se disponen la mitad de las rentas del país.
Al igual que el medioevo, España durante el renacimiento vive un periodo bélico; en el reinado de Carlos V, se enfrentan a Francia por la posesión de Italia y, con Alemania pretenden acabar con el protestantismo. Felipe II continua con el espíritu bélico y sigue batallando con los protestantes y con los países bajos (Francia, Inglaterra y Turcos); continuan conla conquista de América y Asia, incorporan Portugal a la corona. En el reinado de Felipe II se inicia la contrarreforma, se fortalece la inquisición con los Jesuitas, se instaura la censura literaria y educativa; durante éste período sobreviene el empobrecimiento de la nobleza por el orgullo y la xenofobia (no se mezclan con judíos ni con moros) y el prejuicio frente al trabajo; las riquezas robadas se utilizan para pagar las guerras y satisfacer lujos, importar productos manufacturados de potencias como Inglaterra, Holanda, Alemania.
A finales del siglo XVI abunda la pobreza y la mendicidad, pululan los pícaros (lazarillo), pero a pesar de todo se prospera en las artes y la literatura, bajo la tutela de la Iglesia que se convierte en mecenas de las artes y las letras.
MANIFESTACIONES LITERARIAS DEL RENACIMIENTO:

jueves, 28 de enero de 2010

LITERATURA MEDIEVAL ESPAÑOLA

LECTURA DE ENTRADA: LAS PRIMERAS PALABRAS
La Edad Media en España se caracterizó por la existencia de un país dividido entre árabes y cristianos. El Califato de Córdoba, que había alcanzado la fuerza de principal potencia eu­ropea con Abd-El Rahman III entre los años 912 y 961, al iniciarse el siglo XI se debatía en intensas luchas internas que llevaron a la dispersión del califato en casi medio centenar de pequeños principados o taifas que gobernaban en nombre de dinastías locales, lo que debilitaba la capacidad de expansión de los árabes, pero conservaba el alto nivel cultural y económico del califato. En el norte, la dispersión de los reinos y las luchas dinásticas provocaron un impor­tante debilitamiento de la capacidad militar y económica de los cristianos.
La dispersión de las fuerzas y los conflictos internos no permitieron la consoli­dación de España. Esta situación se prolongó hasta el fortalecimiento de la co­rona de Castilla, ocurrida a la muerte de Sancho III el mayor, rey de Navarra, en el año 1035. Fernando I de Castilla tomó posesión de León e impuso tributos a los taifas próximos a la meseta central; y su hijo, Alfonso VI, desarrolló una política de expansión que le llevó a la toma de Toledo en el año 1085, con ello fundó el ideal de la reconquista que dominó los reinos españoles hasta la ex­pulsión de los árabes de Granada por los reyes católicos, cinco siglos después.
Un acontecimiento destacado de este período, que inició la reconquista de Es­paña por parte de los cristianos, fue la ocupación de Valencia a manos de Ro­drigo Díaz de Vivar (El Cid Campeador), protagonista de una de las gestas más gloriosas de la historia española y de la resistencia a la dominación musulma­na. Mientras tanto, la convocatoria que había hecho el Papa Urbano II para una cruzada tuvo gran eco. Cuando los predicadores propagaron por Europa su mensaje, multitudes de gentes del pueblo, inflamadas de entusiasmo, se reunieron en Colonia, hicieron el voto de cruzados y partieron a la conquista de Jerusalén.
La era feudal en Europa: Las formas feudales que caracterizaron la Eu­ropa occidental del siglo X al siglo XV surgie­ron primero en Francia. Lo hicieron a partir de la idea que tenían los francos del servicio caba­llero; el sistema era, de manera esquemática, que el señor del feudo debía extraer trabajo y producción suficiente de sus pueblos y aldeas para equiparse como un caballero. Su tarea consistía en acudir cuando su superior local, normalmente un conde o un duque, se lo orde­nara.
Por lo que respecta al individuo, el rasgo carac­terístico del sistema feudal era su aceptación absoluta de los derechos hereditarios. Mientras el campesino diera a su señor el diezmo acor­dado, no podía ser expulsado de la tierra; mientras el señor otorgara al caballero el servi­cio debido, podía estar seguro de sus posesio­nes; y el rey no podía privar a los barones de sus tierras por ninguna razón más que por re­belión repetida, injustificable y fallida.
A principios del siglo X, Europa occidental es­taba asediada por vikingos, magiares y árabes, y parecía incapaz de organizar una defensiva efectiva. Pensaban que Cristo, tal como estaba profetizado, volvería al mundo en el año 1000. Sin embargo, cuando concluyó el siglo y no se acabó el mundo, nadie se sintió decepcionado: por entonces, el campo bullía de actividad y la prosperidad se percibía en el aire.
En el auge que siguió, Inglaterra, Francia y Alemania triplicaron sus poblacio­nes. Aumentó también la productividad: la ganadería, la maquinaria agrícola, los molinos y los buques mercantes experimentaron avances sorprendentes.
Europa dejó de ser una sociedad atrasada y se convirtió en una comunidad de naciones vigorosa e innovadora. Sin embargo, en 1347, los barcos genoveses llegados de Oriente propagaron la peste por los puertos más importantes del Mediterráneo. La muerte negra acabó con 70 por ciento de los habitantes. Por entonces, la población entre Europa y Oriente Medio alcanzaba un total de 100 millones. ¿Cómo sobrellevó esa sociedad una mortandad tan escalofriante? Sorprendentemente la respuesta fue positiva. Al escasear la mano de obra, su­bieron los salarios; al quedar vacías las tierras, aumentó la productividad. El re­sultado fue que el nivel de vida de los pobres experimentó una mejoría consi­derable. En realidad, los que no fueron víctimas de la peste, disfrutaron de unas condiciones de vida mejores.
El movimiento: Las lenguas de España
Nada puede afirmarse con certeza acerca de los primeros pobladores de Espa­ña. Parece que entre los más antiguos deben contarse los íberos (a los cuales pertenecen los vascos) y los celtas, cuyas ramas principales las constituyen los lusitanos, galaicos o gallegos, cántabros y astures. De los íberos y cel­tas, que se encontraban en el centro de la Península, derivaron los celtíberos.
Ya la historia trasmite datos más precisos: que los fenicios (1100 a. C.) y más tarde, los griegos en 650 a. C. fundaron colonias en España y que en 239 a. C. los cartagineses, llegados en son de guerra, se adueñaron de gran parte de su territorio. Pero no tardaron los romanos, en 218 a. C., aliados de España, en ir a auxiliarla; expulsaron a los invasores en 206 a. C. y los suplantaron como dueños poco menos que absolutos hasta el año 409, que señala el comienzo de la época medieval española.
La Edad Media española
Los romanos llegaron a España con su idioma, el latín, sin ánimo de abando­narlo. Pero este latín no era el cásico o literario de los escritores como Cicerón, César, Tito, Livio, Tácito, Virgilio, Horacio; no era tampoco el latín urbano que, sobre todo en Roma, hablaban los ciudadanos de las clases superior y media. Era el latín vulgar o plebeyo, el que podían hablar los rudos legionarios, oriundos de diversos puntos del imperio que, a su vez, tenían hablas propias; era un latín que iba recibiendo el tributo lingüístico, más o menos copioso, de cuantas regiones extrañas invadían los ejércitos.
En España, el latín vulgar se vio influido por múltiples elementos, pues recibía en cada región matices diferentes y propios. Esto dio origen a otras tantas ma­neras de hablar en las cuales, sin embargo, predominaba el elemento latino. A todos los idiomas peninsulares se les aplicó la denominación común de len­guas neolatinas o lenguas romances.
Otras invasiones
El territorio español fue dominado también por los pueblo visigodos (409-711); por los bárbaros en el 409, que desde el año 375, desde Germania y Asia habían invadido el inmenso Imperio romano, y por ende entraban también en España por el Norte.
Según el texto leído identifique:
¿Qué es un califato?
¿Qué es un Taifas?
Como era el territorio español hacia el siglo X
¿Qué aspecto importante se da en el reinado de castilla?
¿Qué acontecimiento da inicio la reconquista de España por parte los cristianos y a cargo de quién?
Identifique cinco características de la Europa feudal
¿Cuáles fueron los primeros pobladores de España?
¿Qué pueblos invadieron España?
¿Cómo era el latín vulgar?
¿Qué es una lengua romance?
Se puede decir entonces que la literatura española como tradición cultural escrita, se inicia en el Medioevo, época dividida entre árabes y cristianos. El Medioevo es el periodo comprendido entre el clasicismo antiguo y el renacimiento (III-XIII); sus principales características son:
La Sociedad estaba dividida en tres grupos: La Nobleza (armas); el pueblo y los siervos (trabajo manual, comerciantes, artesanos y campesinos); los Clérigos (educación). Vida intelectual se limita a la copia de textos clásicos.
La vida social giraba alrededor del castillo o catedral con un gobierno feudal, las ciudades estaban amuralladas por seguridad, la vida lentamente se fue desarrollando en pequeñas villas que mas tarde se convertirían en ciudades. Con el tiempo y debido al comercio surge una nueva clase social: los burgueses o comerciantes
Con la llegada de los árabes surgen nuevas clases sociales: los Mudéjares o mahometanos; los mozárabes, españoles que qiedaron atrapados en territorio árabe.
De forma erronea se han tildado a los árabes como un pueblo bárbaro, debido a os conflictos religiosos que han sostenido con los pueblos occidentales, sin embargo hay que reconocer que ellos hicieron grandes aportes a la cultura: en el arte (estilo románico-gótico); en la escritura y en la literatuera, después de la invasión árabe, aparecen en España los primeros géneros literarios: Épica, lírica y dramática. La epica, desarrollada en los cantares de gesta, extensas narraciones en verso, en las que se relatraban las hazañas de los caballeros. la lirica, surge en las cortes de la nobleza y con el tiempo se cultiva en la nobleza caballeresca con el surgimiento de los trovadores poetas refinados que componían obras influenciados por la lirica provenzal, ejemplo de ello son las cántigas, las serranías y los villancicos. El teatro surge a partir de las representaciones de los pasajes bíblicos.
Los primeros escritos en castellano que se tienen referencia, no fueron literarios, Aunque el castellano se hablaba desde hacía varios siglos, sus referencias escritas aparecen en el siglo IX en unos documentos notariales escritos en latín; hacia el siglo X aparecen las glosas, anotaciones de textos eclesiásticos hechos al margen de un texto para explicar el significado de las palabras. Se conocen dos tipos de glosas: las emilianenses, llamadas así porque fueron encontradas en el monasterio de San Millán; las glosas silences, encontradas en el monasterio de Silos.
MANIFESTACIONES LITERARIAS DE LA ESPAÑA MEDIEVAL
LA EDAD MEDIA: La literatura medieval española se caracteriza por ser un crisol en el que se desarrollaron temas profanos y religiosos en diversos géneros literarios con claras influencias de las ricas culturas judía e islámica, que florecieron en la península Ibérica en aquel periodo.
LOS SIGLOS XI Y XII: Las obras más antiguas son unas breves composiciones líricas de tema amoroso denominadas JARCHAS, composiciones en lengua romance de mediados del siglo XI y figuraban al final de las MOAXAJAS, largos poemas escritos en árabe o hebreo en España. A continuación en el tiempo se sitúan los poemas épicos compuestos por los juglares, que los recitaban en las plazas públicas o en los castillos. Los temas principales eran las luchas que enfrentaban a los caudillos de los diversos reinos cristianos de la península Ibérica contra los moros que habían conquistado la península a comienzos del siglo VIII, así como las rivalidades suscitadas entre los nobles castellanos y los de los otros reinos cristianos. La épica española reflejaba la influencia de la poesía germánica, árabe y sobre todo francesa, pero se distingue de sus modelos en que aborda los acontecimientos históricos de la época en lugar de temas antiguos o mitológicos. La elección de los temas manifestaba un gusto por la representación concreta de la realidad en el arte, que con el tiempo se convertiría en una característica de la literatura española. El ejemplo más antiguo que se conserva del arte de los juglares es el anónimo CANTAR DE MÍO CID, que narra las fortunas y adversidades de Rodrigo Díaz de Vivar. Esta composición —exalta las virtudes del coraje, la lealtad y la entereza— destaca por el realismo y la fuerza de sus personajes. La leyenda de los infantes de Lara, El cerco de Zamora y El poema de Fernán González son otros cantos.
SIGLOS XIII Y XIV: En el siglo XIII los escritores cultos comenzaron a refundir las vidas de los santos, las leyendas moralizadoras y otros relatos antiguos —en latín— en verso castellano. Esta actividad poética, conocida como MESTER DE CLERECÍA, se desarrolló primeramente en los monasterios, caracterizándose, a diferencia del MESTER DE JUGLARÍA, por una estricta observancia de la métrica. El poeta más representativo del mester de clerecía es GONZALO DE BERCEO, quien refundió las narraciones piadosas dándoles forma de poemas y confiriéndoles una frescura y fervor renovados.
Como resultado de la labor de Alfonso X el Sabio, Castilla fue uno de los primeros estados europeos en desarrollar una literatura en prosa. Una multitud de jurisconsultos, historiadores, traductores y especialistas en diversos campos del saber trabajaron bajo su supervisión en un formidable intento de recopilar todo el conocimiento de la época en la Escuela de traductores de Toledo. Recurrieron a fuentes islámicas, judías y cristianas, pues el reino de Castilla era en aquella época un punto de encuentro para las personas doctas de las tres culturas. Este trabajo en conjunto estimuló el flujo de la cultura oriental hacia el occidente europeo. La prosa castellana, que con ALFONSO X se convirtió en un poderoso medio de expresión, alcanzó la madurez artística en la obra de DON JUAN MANUEL, quien escribió la colección de relatos didácticos EL CONDE LUCANOR (1335). Hacia 1305 apareció el primer libro de caballerías español de cierta longitud —EL CABALLERO ZIFAR—. La poesía de JUAN RUIZ, arcipreste de Hita, forma parte de lo más selecto de la literatura española. Sus ideales y recursos estilísticos eran en principio los de la edad media, pero supo expresar su individualidad de una manera que se asemeja más a los escritores renacentistas que a los medievales. SU LIBRO DE BUEN AMOR es una colección de poesías escritas en forma de autobiografía satírica y contiene ejemplos de prácticamente todas las formas y temas poéticos de la edad media. Al igual que su contemporáneo GEOFFREY CHAUCER, Juan Ruiz contempla la vida con un aguzado sentido del humor, semejante a los textos de la literatura goliárdica.
SIGLO XV: Durante el siglo XV la producción literaria española aumentó de un modo espectacular. Los poetas más destacados de este periodo son ÍÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA, marqués de Santillana, JUAN DE MENA y sobre todo JORGE MANRIQUE, quien en las Coplas a la muerte de su padre dio expresión perfecta a la aceptación cristiana de la muerte. Las historias de los poemas épicos estaban reunidas en los romanceros, colecciones de romances que se cantaban con acompañamiento instrumental. Con las modificaciones introducidas por los juglares, el romancero adoptó su forma definitiva, ocupándose también de los acontecimientos de cada época. Durante el siglo XV floreció la literatura satírica e histórica. Los Reyes Católicos promovieron el estudio de las humanidades. El humanista más destacado de la época fue el gramático y lexicógrafo ANTONIO DE NEBRIJA, autor de la Gramática de la lengua castellana (1492). En este periodo cobró también forma definitiva la novela de caballerías española más famosa e imitada, EL AMADÍS DE GAULA (1508). Sirvió de modelo para otras novelas de caballerías durante el siglo XVI.
LA CELESTINA O TRAGICOMEDIA DE CALISTO Y MELIBEA (1499), escrita por FERNANDO DE ROJAS, es otra de las obras más significativas de la literatura española; la más importante es, DON QUIJOTE DE LA MANCHA, de MIGUEL DE CERVANTES. La Celestina es una novela dialogada que combina elementos narrativos y teatrales. Las fuentes literarias de esta obra, que ejerció una influencia considerable en la literatura posterior, son latinas y medievales, pero expresan un concepto de la vida que difiere con radicalidad del espíritu religioso de la edad media. El argumento, que refleja de manera realista la vida del hampa en una ciudad imaginaria española durante el renacimiento, desarrolla la historia de dos nobles amantes, Calisto y Melibea, que requieren los servicios de una alcahueta, llamada Celestina, para favorecer su amor. Las vidas de estos tres personajes se entrelazan de tal manera que es la causa de su perdición. Nunca hasta entonces se había presentado la tragedia de la vida en la literatura española con tal profundidad psicológica y tanta maestría en el manejo de los medios de expresión. Este estilo de Fernando de Rojas fue un modelo valiosísimo para los escritores del siglo de oro español.
Según el texto identifique que son: Romances, cantares de gesta, mester de juglaría, mester de clerecía, jarchas, moaxajas; cuáles son sus características.

ROMANCE: Composición poética que se origino en los cantares de gesta (XIV-XV), se empieza a incorporar la poesía culta y la popular; unas eran liricas y otras épicas destinadas al canto; en un principio los romances eran fragmentos de poemas épicos. A finales del XV los recopilaron por escrito y aparecen los romanceros: Características: Narración noticiosa y popular, tema hazañas de héroes, muy pocas eran de amor; anónimos; Tradición oral; versos octosílabos y rima asonante en versos pares.
MESTER DE JUGLARIA: Hombres y mujeres vestidos con trajes vistosos se presentaban en plazas y salones de los castillos; su objetivo era distraer con bailes, canciones y largas narraciones heroicas, se acompañaban de instrumentos musicales (lira-laúd). Fueron las primeras producciones en lengua vulgar –oral.
MESTER DE CLERECIA: Cumplían la misma función, a diferencia que era ejercida por clérigos que tomaban obras clásicas de autores conocidos.
CANTAR DE GESTA: Poemas épicos populares anónimos, narraban acciones heroicas y las dificultades del desarrollo de Castilla de condado a Reino. No se tiene precisión sobre su origen, tal vez sea germánico, por su espíritu guerrero y la práctica de hacer justicia por su cuenta (propio de los visigodos). La mayor influencia la recibieron de los franceses; la mayoría de estos escritos se perdieron, sólo se conservan: Los Infantes de Lara (Fernán González) y el Mío Cid.
EPICA: En las presentaciones de los juglares se ofrecían temas liricos, pero en Castilla tuvo más acogida la épica o epopeya (facilidad de memorizar): Ilíada, Odisea, Eneida, Orlando el furioso.
LIRICA POPULAR MEDIEVAL: Con el romance se inicia la lirica española, primero en las cortes, compuestas y presentadas por trovadores. Es la lirica más desarrollada del Medioevo occidental, aunque no fueron en lengua española sino en provenzal, catalán, gallego, portugués, mozárabe. Los juglares de mayor trascendencia fueron los de origen provenzal y sustituidos por los gallegos (Galicia). V.g.
MOAXAJA: Escrito árabe o hebreo de origen culto, de carácter amoroso y panegírico (alabanza). Al final de ellos aparecían LAS JARCHAS: Poesía arcaica de origen popular y folklórico, tomado de la tradición oral por poetas cultos árabes, son las poesías más antiguas de Europa.
ZEJEL: Poesía árabe popular más narrativa y satírica que las moaxajas, pero sin jarchas y se iniciaban con un estribillo. Junto con las moaxajas fueron creadas por MUCCADAM IBN MUAFA, poeta cordobés del IX o X.
LIRICA GALLEGO-PORTUGUESA: Poemas líricos, diversos temas expresados en cántigas (amor, amigo, escarnio); dio origen a la escuela lirica gallega, tuvo dos tendencias una cortesana (tradición francesa) y otra popular gallega.
LIRICA CASTELLANA: Se desarrolla paralelamente con la gallega, ppal. característica es el villancico, no tenía forma definida (breve-extenso)
LIRICA CULTA MEDIEVAL: Siglos XIII y XIV, la iglesia era la mecenas de la cultura, literatura y educación. Los monjes eran depositarios del saber heredado de los antiguos. Características:
1. Tema religioso-filosófico.
2. Adoptan estrofa de la cuaderna vía (4 versos monorrimos de 14 sílabas, rima consonante y métrica regular.
3.Escritos en lengua vulgar (romances), combinan expresiones populares y cultismo latinos.
SIGLO XIV: La burguesía desarrolla la lirica; en el XV se promueve en las cortes bajo la influencia italiana. Iñigo López de Mendoza (marqués de Santillana), Juan de Mesa y Jorge Manrique.
SIGLOS XV Y XVI se realizan compilaciones poéticas de autores desconocidos (cancioneros), de los cuales se conservan pocos V.g. El libro de Apolonio (684 versos aventuras del rey Apolonio); el libro de Alexandre (+10.000 versos, vida de Alejandro Magno); Milagros de Nuestra Señora (Gonzalo de Berceo); Libro del buen amor (Juan Ruíz arcipreste de Hita); Elegía a su padre (Jorge Manrique); Serranillas (Iñigo López de Mendoza.